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LA EMOTIVA HISTORIA D‘EN MAX

Cuando me propusieron escribir un caso de un perro con leishmaniosis , inmediatamente me vino a la cabeza la emotiva historia de Max, que pasó de ser un perro sin techo a tener como techo una casa con jardín.

Max es un Pastor Alemán de 9 años que hace 7 poco imaginaba que tendría la gran suerte de encontrar unos propietarios que, a pesar de su aspecto, decidirían adoptarlo y luchar para recuperarlo, tanto física como psíquicamente.

Max era un perro abandonado de quien Joaquín tuvo que ganarse su confianza para poder ayudarle. Siempre que intentaba cogerlo para llevarlo me y poder comprobar si tenía microchip , y por tanto propietario , huía tan lejos como podía. Han pasado muchos años de aquel día pero aún lo recuerdo perfectamente : alrededor de los ojos y las puntas de las orejas no tenía pelo , y en cambio , al igual que por todo su cuerpo , estaba lleno de cúmulos de descamación . También tenía úlceras en la nariz que sangraban y heridas y costras por todas partes. Además su condición física era muy mala, extremadamente delgado . Una vez comprobado que no tenía microchip , le explicó que lo primero que había que hacer era saber si tenía la Leishmania , la enfermedad que la gente conoce como la del mosquito . La manera de saberlo fácilmente es sacando un poco de sangre para la realización de un test que disponemos en el hospital , y que con 10 minutos ya puedes saber el resultado, que se utiliza como método de detección precoz de esta enfermedad , aunque aparentemente el animal esté bien.

Lauro Hospital Veterinario Max y su propietaria

Una vez supimos que Max tenía la leishmaniasis , hicimos completar su estudio con una analítica general completa. Los resultados revelaron que teníamos suerte ya que , aunque indicaban que había una moderada anemia , el riñón y el hígado estaban bien, factores muy importantes para poder elegir el tratamiento.

Le expliqué a Joaquín que esta enfermedad no se contagia a los otros perros ni que coman , beban o jueguen juntos , sino que el contagio siempre es mediante la picadura de unos mosquitos en concreto que son de la familia de los Phlebotomus . También muy importante era explicarle que esta enfermedad no afecta a las personas , a no ser que estén tanto inmunodeprimidos (debido cánceres o SIDA terminales ) que su sistema de defensas no pueda matar el parásito , tal y como sucede normalmente.

Una vez aclarados los principales dudas , le expliqué como lo habíamos de tratar porque en cuestión de poco tiempo pasara a ser un Pastor Alemán de película . En este caso, el tratamiento fue con unas inyecciones bajo la piel durante casi un mes , unos comprimidos y un champú para la piel . Max parecía que entendiera que todo lo que hacíamos era para ponerlo bien guapo y nos lo agradecía estando siempre contento . El tratamiento dio la felicidad completa en el Max y el Joaquín, ya que progresivamente veíamos la mejoría en su aspecto hasta parecer un Pastor Alemán que nadie hubiera dicho lo que había pasado.

Desde aquí quiero dar las gracias a aquellas personas como Joaquín que luchan y ayudan a los animales que tienen la desgracia de ser abandonados y les toca vivir la dura vida de la calle , donde cada día sobrevivir es todo un premio.

Sara Roca


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