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AQUILES Y LOS GUSANOS

Hace un par de semanas vino a nuestro centro Aquiles, un cachorro mestizo de 5 semanas. Aquiles se quedó huérfano de madre, al ser atropellada por un coche, cuando tenía solo 2 semanas, y sus dueños tuvieron que amamantarle a él y sus 3 hermanitos con leche artificial de cachorro. Las cosas parecían ir muy bien cuando los 4 empezaron a tener diarreas y la barriguita muy hinchada. Los cuatro comían muy bien pero Aquiles era el que se quedaba más pequeño de todos, además, había hecho un vómito en el que encontraron una lombriz muy larga. Así que los dueños, preocupados, decidieron traerlo a nuestro hospital.

Cuando visité a Aquiles pesaba solo 1,8 Kg, tenía el pelo con muy mal aspecto, la barriguita muy hinchada y estaba muy tristón. Le hicimos una serie de pruebas para descartar un problema de origen vírico, pero lo que hallamos en el estudio de sus heces (coprológico) fue una elevada presencia de huevos de Toxocara canis, un parásito intestinal altamente contagioso. Al ver esta imagen en el microscopio, ya pude explicar a los propietarios de Aquiles por qué él y sus hermanos podían haberse contagiado sin salir de casa ni entrar en contacto con ningún perro adulto.

            Huevo de Toxocara canis                  Larva de Toxocara canis                 Adulto de Toxocara canis

 

Lo que pasó es que su madre no fue desparasitada durante el embarazo ni al principio de la lactación, y había trasmitido las larvas a sus cachorritos durante el embarazo y a través de la leche.

El ciclo de estos parásitos consiste en que la fase adulta se encuentran en los intestinos de los perros infestados, donde además de debilitar el animal por quitarle nutrientes, irrita el intestino delgado provocando diarreas a veces con sangre. Los huevos (hasta 200.000 al día) se eliminan con las heces y se quedan infestando las zonas verdes, donde el mismo ambiente favorable permite que se desarrollen a larvas. Éstas, por vía alimentaria (simplemente comiendo hierba del sitio o por contacto mano-boca), pasan a al estómago y al intestino de otros huéspedes (perros, niños, etc), de donde pasa a la circulación sanguínea llegando a cualquier órgano (hígado, pulmón, riñón, útero, mamas...) así provocando daños locales y enquistándose en ellos.

En el caso de las perras embarazadas, cuando llegan a los 42-44 días de gravidez, las larvas enquistadas en útero se activan y pasan por vía trasplacentaria a los fetos, parasitándolos. Después del parto a partir de la segunda semana de lactación también se activa la trasmisión galactógena (a través de la leche) de las larvas.

Hoy Aquiles ha venido a su segunda vacuna. Ya tiene 8 semanas y pesa ya 4,8Kg, es un perro muy alegre y divertido y me comentan sus dueños que se lo pasa genial con sus tres hermanitos...¡naturalmente los cuatro ya están muy bien y terminando su tratamiento!

El tratamiento de Aquiles y sus hermanos ha sido muy sencillo: simplemente hay que desparasitarlo correctamente cada 15 días durante los primero 4 meses de vida y luego una vez al mes hasta los 6 meses. Posteriormente hay que seguir con las pautas de desparasitación cada 3 meses para tenerlos higiénicamente controlados.

 

Barbara De Siano


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